Budismo y la felicidad

By Iago

Hoy estuve hablando con un amigo sobre el budismo, y me citaba esta noticia:

Ahora ya lo demuestran las modernas técnicas de imagen, los budistas son realmente más felices que otras personas. Con estas pruebas se ha observado que monjes experimentados presentan actividad en el lóbulo prefrontal izquierdo, una zona relacionada con las emociones positivas, el autocontrol y el temperamento.

En muchas ocasiones la ciencia se mantiene escéptica ante los pequeños ‘milagros’ que se producen cotidianamente delante de nuestras narices, quizá ese escepticismo sea necesario para postular teorías nuevas. Sin embargo, cuando algún arma tecnológica muestra con ‘pruebas’ algunos hechos sorprendentes, la ciencia se rinde a los pies de la ‘magia’.

Y esto es lo que ha pasado en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Wisconsin en Madison. Estos científicos emplearon nuevas técnicas de imagen para examinar la actividad cerebral en un grupo de budistas. Con ellas han podido comprobar que el lóbulo prefrontal izquierdo está siempre activado y no sólo cuando se está practicando la meditación.

«Podemos hipotetizar, con cierta certeza, que los aparentemente felices y calmos budistas de Dharamsala, India, son realmente felices», explica el profesor Owen Flanagan.

No acaban aquí las ‘pruebas’ de esta verdadera felicidad, pues otro estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de California han encontrado que el budismo puede domesticar la amígdala, un área del cerebro relacionada con el recuerdo del miedo. Estos resultados sugieren que la meditación budista puede ayudar a conseguir la ‘ansiada’ calma.

Paul Ekman, uno de los autores del estudio, explica que la investigación demostró que los budistas experimentados son menos propensos a enfadarse, sorprenderse, frustrarse o a sentirse impactados por los acontecimientos que otras personas.

«La hipótesis más razonable es que hay algo en la práctica cosnciente del budismo que produce el tipo de felicidad que todos buscamos», explica Ekman.

Estos estudios vendrían a confirmar lo que otras investigaciones han mostrado, que tener más en cuenta nuestro espíritu fortalece nuestro cuerpo y la capacidad para enfrentarnos con el día a día con más calma y de la forma más feliz posible.

Como algunos sabrán, últimamente le doy bastantes vueltas al cómo y el por qué de los sentimientos, y de nuestra mente en general. No es que me vaya a convertir en un gurú, pero me interesa bastante. Todo ésto me llevó inexorablemente hasta el Budismo.

El budismo es una filosofía (En realidad es una religión no teísta) muy, muy interesante. Desde el punto de vista occidental podríamos decir que la forma de transmitir el conocimiento en el budismo es demasiado flowerpower. En realidad sólo es un problema léxico. Si tradujésemos esas enseñanzas a un lenguaje más comprensible y más cercano, nos daríamos cuenta de que el budismo no es un panfleto barato de auto-ayuda, ni lo trataríamos con el escepticismo habitual que le tenemos a éste tipo de filosofías en occidente. Veríamos que el budismo, al fin y al cabo, es una forma muy elaborada de trabajar nuestra mente, y nuestras emociones. Éste trabajo no se produce únicamente en la meditación. Se produce siempre.

Aún tengo unos cuantos libros, y unas cuantas charlas que terminar al respecto. Así que de momento lo dejo aquí. Ya escribiré más adelante sobre el budismo, largo y tendido, cuando lo crea conveniente.

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