Nota: Las fotos no van en orden cronológico, sólo el texto.
Bueno bueno, me había propuesto poneros una receta rica y sencilla, en especial por Popes, que si no he entendido mal, en Santiago come basura.
El plato en cuestión es Patatas con Brócoli y un rustrido de ajo con Pimentón.
No daré los tiempos, por que ni me los sé, ni creo que sean parecidos a los de mi vitrocerámica, que es bastante rara, pero os guiaré en cuanto al punto y esas cosas.
Lo que necesitas: Patatas, Brócoli, ajos y Pimentón, Aceite de oliva… y aquí una objeción; La marca del aceite no importa siempre que no sepa a basura. Si tienes aceite “requemado”, es decir, que ya has usado, mejor, por que lo usaremos para el rustrido.
También es opcional sal y un hueso de jamón, pero vienen muy bien.
En cuanto a las cantidades, pues como veáis vosotros, la cosa está en saber medir las proporciones entre las patatas, el brócoli y el agua.
Bien, cogéis las patatas, las peláis, las cortáis, y el brócoli lo troceáis al tamaño que más os guste, en mi caso a un tamaño aproximado al de los trozos de las patatas.
Cogéis un cazo, lo llenáis de agua en proporción a la cantidad de comida que vayáis a cocinar. Lo ponéis al fuego con el hueso de jamón dentro. Le podéis echar la sal que estiméis oportuna, pero no os paséis o salaréis tanto la comida que no se notará el resto.
También es importante que le echéis unos chorros generosos de aceite, pero no del requemado, del normal.
Cuando esté hirviendo (no debe hervir demasiado), le metéis las patatas, y lo dejáis hirviendo sin pasarse de fuego, es decir, que hierva pero que no burbujee en exceso.
Después, cuando las patatas casi estén, le ponéis el brócoli, y esperáis aproximadamente unos 15 minutos, o al menos eso es lo que me llevó a mí. Ojo con el asunto que, si os pasáis, las patatas se acabarán deshaciendo, así que estad atentos.

Aquí creo que la mandanga ya estaba lista.
NOTA IMPORTANTE: Para comprobar si las patatas están casi hechas, podéis coger algo punzante, como un cuchillo fino, un palillo de madera, o algo así, y pincháis en un par de patatas. El momento de poner el brócoli es cuando el objeto que uséis, penetre en las patatas con una resistencia moderada. No lo puedo explicar de otra forma, así que si lo entendéis bien, y si no, pues os queda el método prueba-error.
El “método del palillo” también sirve para comprobar si está o no el brócoli. Si sois capaces de atravesarlo sin resistencia, significa que el brócoli está hecho.
Mientras se hace podéis preparar el rustrido, pero vamos, que podéis hacer el rustrido después que tampoco pasa nada. De todas formas los explicaré según lo hago yo
Cogéis una sartén pequeña y le ponéis un fondo de aceite, y aquí es donde os digo que uséis aceite requemado. Digo esto por que las fritangas con aceite normal huelen y saben distinto que con el aceite requemado, y, a mi parecer, con éste último saben mejor, a parte de que no apestará a aceite, que es una gran ventaja la verdad. Podéis ver en la imagen inferior más o menos la proporción.

El rustrido terminado
Poned la sartén al fuego, e id pelando unos dientes de ajo, en mi caso cinco. Los cortáis a modo de pequeños tacos (más o menos).

Los dientes y el pimentón en el bote.
Una vez que el aceite de la sartén empiece a humear, le bajáis el fuego, para que esté caliente pero no mucho, que si no se queman los ajos.
Bien, metéis los ajos, y cuando estén doraditos, sacáis la sartén del fuego. Tened cuidado que si os pasáis con los ajos, saben mal.
Después cogéis aproximadamente un cuarto de cuchara de pimentón, y lo echais en la sartén con el ajo y con el aceite, y removéis.
En teoría, el rustrido ya está.
Cuando esté el brócoli, solo tenéis que quitar el agua de la olla, y ya podéis serviros!

Ah! Por cierto, el rustrido no se mezcla en la olla eh! Que se me olvidaba….
Si queréis rizar el rizo, tapad la olla una vez vacía de agua, unos cinco minutos con un periódico.


¿A que tiene buena pinta?
